Letra 15. Revista digital
Revista digital de la Asociación de Profesores de Español «Francisco de Quevedo» - ISSN 2341-1643

Sección ARTÍCULOS

Las revistas literarias de la Edad de Plata: recursos digitales para el aula

Propuesta para el diseño de una situación de aprendizaje

Ángel Luis Sobrino

Ángel Luis Sobrino

Catedrático de Lengua y Literatura, desempeña desde 2019 la función de asesor de Humanidades en la Red de Innovación y Formación Permanente del Profesorado de la Comunidad de Madrid. Es doctor en Filología Hispánica y Premio Extraordinario de Doctorado por su tesis doctoral Las revistas literarias en la II República. Ha publicado diversos artículos sobre prensa cultural y literaria del siglo XX en revistas especializadas, y el facsímil de la revista Floresta de Prosa y Verso en el grupo editorial Renacimiento. En 2018, comisarió por encargo del Instituto Cervantes la exposición Poeta en un tiempo sombrío sobre la figura y la obra de Leopoldo de Luis con motivo de su centenario. En el ámbito de la historia local, ha colaborado en el programa «Memoria de los barrios» de la Biblioteca Digital Memoria de Madrid y preparado en 2017 una exposición sobre la historia de Aravaca con el patrocinio de la JMD Moncloa-Aravaca (Ayuntamiento de Madrid). Recientemente ha publicado Antonio Machado Álvarez. Apuntes sobre el folclore y la historia de Aravaca (Entrelíneas, 2022).

angel.sobrino@educa.madrid.org

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Resumen / Abstract

Resumen.

La digitalización de fondos hemerográficos y su publicación en Internet posibilita el empleo en las aulas de revistas literarias como un recurso pedagógico muy útil y motivador. La significativa y atractiva visualidad de muchas de las revistas de la Edad de Plata, sobre todo de las publicadas en los años veinte y treinta, las convierte en un atractivo y eficaz complemento para exposiciones y presentaciones de marcos contextuales y referenciales de las obras literarias. Se pueden utilizar también para la identificación y caracterización de los géneros hemerográficos (el manifiesto, el editorial, la crítica, la reseña, etc.) o para la realización en el aula de pequeños trabajos de investigación documental sobre autores y obras. Estas tareas permiten abordar en clase el desarrollo del conjunto de las competencias clave y específicas de la materia. El artículo proporciona información y acceso a las revistas disponibles en Internet. Se presenta también una propuesta para el diseño de una situación de aprendizaje.

Palabras clave: revista literaria, estudios hemerográficos, sistema literario, enfoque sistémico, educación literaria, situación de aprendizaje, competencia digital.

Literary journals of the Edad de Plata: digital resources for the classroom

Abstract.

The digitalisation of the journals archive make it possible to use the literary journals in the classroom as a very useful and motivating pedagogical resource. The meaningful and attractive appearance of many of Edad de Plata literary journals, above all the ones published in the Twenties and Thirties of the Twentieth Century, make them an attractive and efficient complement for the expositions and presentations of the contextual and reference frames of the literary works. They can also be used for the journal genres identification and characterization (the manifest, the editorial, the review…) or for the development in the classroom of little documentary research works about authors and literary works. These tasks allow to deal with the development of the key and specific competences in the classroom. The article provides information and access to the in internet available journals. Furthermore, this article includes a proposal for the design of a learning situation.

Keywords: literary journal, hemerographic studies, systemic perspective, literary system, literary education, learning situation, digital competence.

 

1. Una fuente documental imprescindible

La publicación de revistas fue desde los inicios del siglo XX una de las actuaciones preferentes de los grupos artísticos y literarios en la esfera pública. La Edad de Plata, periodo de esplendor y renovación profunda y acelerada de nuestra cultura en sintonía con el entorno europeo, se caracteriza precisamente por haber sido una época fecunda en revistas culturales y literarias, que constituyen hoy una fuente documental imprescindible para el conocimiento de la época.

En el marco de la historiografía de nuestra literatura del pasado siglo, se suceden desde hace tiempo los trabajos académicos que se proponen superar, incorporando el resultado de investigaciones en archivos personales y fondos hemerográficos entre otras fuentes documentales primarias, las limitaciones e insuficiencias de una historia de la literatura edificada inicialmente sobre libros publicados y tomando como hilo conductor la sucesión de generaciones. No es éste un novedoso propósito derivado de un innovador enfoque epistemológico del fenómeno literario. En los años treinta del pasado siglo, escritores y críticos como Juan Chabás (1933) y Ángel del Río (1934), entre muchos otros, dejaron constancia en sus trabajos de la importancia que concedían a las revistas literarias. Guillermo de Torre (1941) llegó incluso a plantear desde su exilio bonaerense:  1 

la idea de escribir una historia literaria contemplada —desde el 98 al día— en función de las revistas no prescindiendo —lo que sería descomedido— de los libros, pero sí teniendo en cuenta, primordialmente, la misión desempeñada por las revistas en el surgimiento, evolución y plenitud —o dispersión— de las generaciones.

Aquí en España, once años después, Rafael Santos Torroella (1952: 6) expuso ideas similares en la presentación del catálogo de la exposición Medio siglo de publicaciones de poesía en España:

En muchos casos, solo a través de estas revistas se podrá seguir en todos sus pormenores el nacimiento y desarrollo de una vocación y obra poética determinadas, sus primeras tentativas, influjos recibidos, orientaciones estilísticas, de forma y de pensamiento; en suma, esas variantes y mutaciones que tanto ayudan a penetrar en el secreto o en la intimidad de toda biografía poética. En otros casos —que son los más—, lo que hallaremos en estas publicaciones es la historia verídica y el testimonio fehaciente de cómo se han producido las diversas tendencias a que ha dado lugar aquel renacimiento, el punto de partida de las mismas, su ‘ambientación’, sus conexiones con las otras artes, en especial las plásticas —el dibujo y la pintura, sobre todo—, en las que se advierte un renacer paralelo, con influencias y estímulos recíprocos.

 

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2. ¿En qué radica el interés de la revista literaria?

El interés por las revistas literarias era manifiesto entonces y lo sigue siendo en la actualidad: la abundante bibliografía sobre revistas literarias que se ha generado durante estos últimos años, la edición de numerosos facsímiles y el proceso continuo de digitalización de ejemplares y series completas lo ponen en evidencia. No faltan tampoco declaraciones de estudiosos, críticos e investigadores en este sentido (Gracia, 2004: 17; Díez de Revenga, 2005: 11; Ramos Ortega, 2005: 175), aunque, en algunos casos, se aprecia que la revista literaria no pasa de ser en su consideración un antiguo laboratorio de ideas o un vivero de figuras y obras transformado con el paso del tiempo en una especie de yacimiento al que se acude en busca de huellas y materiales útiles para lo que tradicionalmente ha sido el objetivo principal en nuestro ámbito académico: la obra literaria en su versión definitiva, su génesis a partir de variantes y tentativas, su interpretación (Ródenas de Moya, 2004: 19). De este modo, se desvirtúa la naturaleza de la revista literaria y se reduce su interés al cumplimiento de una función auxiliar en los estudios literarios.

Hoy no resulta aventurado afirmar que la consideración de un texto como literario no depende directamente de los mecanismos lingüísticos que lo caracterizan, sino de las convenciones sociales que se aplican para ello, de las normas poéticas y valores estéticos operativos en una situación y momento determinados. Cuando se parte de esta evidencia, el foco de la actividad investigadora se sitúa sobre el sistema literario y asume como objetivo principal la descripción y explicación de las acciones, procesos y fenómenos que se desarrollan y producen en su seno. Esto no implica, sin embargo, que las obras literarias y su interpretación queden relegadas, sino que todos los aspectos semánticos y estéticos se deben poner en relación con los agentes que intervienen y con sus contextos de actuación.

Desde una perspectiva sistémica 2 , la literatura es concebida como un ámbito de actuación social en el que se producen y desarrollan actividades, fenómenos y procesos de naturaleza muy variada: desde las acciones de producción, mediación, recepción y transformación (Schmidt, 1991: 429-441; Chico Rico, 1995: 23-24) que realizan en los procesos de comunicación literaria los autores, receptores, editores, libreros, intérpretes, críticos, instituciones educativas, traductores, etc., hasta manifestaciones y fenómenos comunicativos como los procesos de institucionalización y canonización, las interpretaciones normativas, la interferencia literaria y cultural o la intertextualidad cultural (Iglesias Santos, 1994: 331-335; Maldonado Alemán, 2006: 27). El mantenimiento de la literatura como ámbito de actuación social depende de la actividad de instituciones culturales y educativas oficiales y de otras entidades de carácter público o privado (academias, ateneos, fundaciones, círculos culturales y literarios; organizaciones empresariales dedicadas a la producción editorial o grupos sociales menos estables y definidos que los anteriores, como cenáculos, tertulias, grupos literarios, etc.) que tienen entre sus funciones sociales la preservación y transmisión de un repertorio canonizado. Mediante su actividad, estas entidades e instituciones establecen como dominante un concepto de literatura; regulan las normas y convenciones que operan en el sistema; proponen modelos y orientaciones estéticas para la producción y recepción de las obras; sancionan las producciones con el rechazo, la legitimación o la canonización; estimulan y apoyan la creación de obras literarias con su publicación, la remuneración de los autores, la convocatoria y concesión de premios, la divulgación de obras en otras publicaciones, exposiciones y ciclos de conferencias, la recepción crítica, etc., todo lo cual queda incorporado en el dominio cognitivo de las personas que se incorporan a este ámbito de comunicación durante su proceso de socialización y condiciona su participación en el sistema literario. Los medios de comunicación social, bajo la propiedad o el control de estas instituciones, entidades y grupos sociales, articulan la esfera pública de su actividad, en tanto que constituyen el resultado de la misma como grupo organizado o se emplean para darla a conocer.

Es evidente que las revistas literarias de una época constituyen un corpus imprescindible para la observación de todo tipo de acciones, procesos y fenómenos literarios y, por tanto, para la descripción y explicación de la organización y estructura del sistema. Su singularidad en el conjunto de los medios de comunicación social radica en que la revista literaria es en sí misma un producto literario, una acción comunicativa en el marco de este ámbito de actuación social. La colaboración literaria de escritores en periódicos de información general, magacines y revistas de cualquier otro género está supeditada a los propósitos e intereses de la empresa editorial, situados por lo general en ámbitos de actuación social distintos del literario. En este caso, el escritor no es más que un colaborador externo que no interviene, en tanto que autor literario (podría hacerlo, eso sí, desempeñando otro papel social), en su gestación y producción. El investigador distingue en el conjunto del periódico o revista los textos que tienen interés para su actividad investigadora y prescinde del resto y aun de la propia publicación, que queda como simple continente y dato referencial. En cambio, en el caso de las revistas literarias, sobre cuya gestación, producción y difusión los escritores suelen ejercer un dominio pleno, nos interesa tanto el soporte material de la publicación como la totalidad de los textos que la componen en su disposición original. 3  

Las revistas literarias no son un conjunto independiente y autónomo, sino parte del sistema de medios de comunicación social que mantiene relaciones de interdependencia e intertextualidad con otros conjuntos integrados en éste. En los imaginarios espacios de intersección que estas relaciones de interacción trazan sobre otros conjuntos del sistema, se encuentran revistas concebidas preferentemente para la intervención en otros ámbitos de actuación social: cultura, arte, política, educación, etc. Con la excepción de las revistas dedicadas exclusivamente a la creación literaria, integran, en combinación sintagmática y en  un soporte  material que es también elemento significante, textos en torno a los que se articulan acciones comunicativas propias de las diversas posibilidades de participación en el sistema literario —producción, mediación, recepción y transformación—  y textos pertenecientes a otros ámbitos de actuación. Los textos de todo género que fueron publicados en sus páginas —poesía, relatos, piezas teatrales, ensayos, reseñas, editoriales, manifiestos, informaciones varias sobre la actividad cultural y literaria— nos ofrecen un panorama libre de las deformaciones de cualquier mirada retrospectiva y, en algunos casos —v. gr. la revista Octubre—, nos sitúan incluso ante los acontecimientos históricos más significativos de su tiempo. La presencia de colaboraciones procedentes de diferentes ámbitos de la actividad artística y cultural nos permite, además, observar la interacción de estas acciones del sistema literario con otros sistemas parciales del universo cultural. Componen por ello, como escribe Jordi Gracia (2004: 17):

el mejor espejo de lo que es la literatura viva, cuando las pautas de lectura y los prejuicios no se han consolidado, sino que están fabricándose en marcha, a la vista del lector, que es siempre un lector en presente.

Portada del n.º 1 de Octubre. Revistas de la Edad de Plata.

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3. «Sobre una poesía sin pureza»: una polémica a la luz de las revistas como ejemplo

La descripción y análisis de una revista exige que examinemos cada número de modo independiente para atender a la cotextualidad generada por la disposición de los textos en su espacio simbólico, pero sin descuidar su historicidad, las relaciones de intertextualidad con otros números de la misma revista e incluso con números de otras. Cada número es una acción comunicativa independiente, pero no un acontecimiento aislado. Se produce en una determinada situación comunicativa con sus propias circunstancias y en concurrencia con otros agentes y acciones comunicativas: la publicación de una obra literaria, la recepción de los números anteriores, la aparición de una nueva revista, la publicación de nuevos números de otras publicaciones, etc. Incluso factores externos de carácter político o económico, por ejemplo, pueden alterar las condiciones de producción y comunicación del editor o grupo de editores de la revista. Este estudio sincrónico, apoyado en otras fuentes primarias de documentación (secciones dedicadas a la literatura y al libro en otros medios de comunicación, archivos personales, epistolarios, etc.), permite que nos aproximemos a las circunstancias comunicativas en que se produjo la publicación del número y averigüemos cómo se reunió el grupo de colaboradores o sus aportaciones al sumario, incluso aspectos relativos a su intencionalidad y significación.

Un ejemplo de cuanto decimos lo tenemos en la publicación del primer número de Caballo verde para la poesía en octubre de 1935 y la polémica generada en torno a su texto de presentación, «Sobre una poesía sin pureza». Hoy parece claro que parte de la historiografía de la literatura española sobrevaloró en su momento la influencia del número inicial de esta revista en la evolución de la poesía española de los años treinta. Lo señaló José Carlos Mainer en La Edad de Plata (1902-1939). Ensayo de interpretación de un proceso cultural (1996, p. 322), y no ha sido el único en hacerlo.  4 

En realidad, la nueva revista que la pareja de editores e impresores Altolaguirre-Méndez puso a su regreso de Londres bajo la dirección de Pablo Neruda tuvo poco de original, pues contaba con unos antecedentes bien conocidos por el público a que se dirigía  5 . Caballo verde para la poesía mantuvo el formato y el diseño gráfico de 1616 (English and Spanish Poetry), la revista que la pareja de editores había publicado en la capital británica entre noviembre de 1934 y mayo de 1935, y dio continuidad en sus páginas a la poesía española contemporánea que venía publicando la revista londinense en sus últimos números. Caballo verde para la poesía contó con el mismo grupo de colaboradores habituales de 1616Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Arturo Serrano Plaja, José Moreno Villa, más los propios editores— y publicó de ellos composiciones pertenecientes al mismo ciclo de su producción poética. La novedad de la nueva revista madrileña con respecto a 1616 fue una mayor presencia de autores de la nueva generación de la República —Eugenio Mediano Flores, Miguel Hernández, Leopoldo Panero, entre otros— y de poetas hispanoamericanos, lo que se debe relacionar con el propósito de difundir la revista en el continente americano. Tenemos también como antecedente inmediato el número 11 de la revista zaragozana Noreste, publicado bajo la dirección de Alfonso Buñuel en el verano de 1935. Reunió en sus páginas a la mayor parte de los autores citados con composiciones semejantes en tema y estilo. Además, contó también con José Caballero y José Moreno Villa como colaboradores gráficos, y hasta llevó un dibujo de este último que coincidía en ejecución y motivos con los que ilustraron algunas de planas de Caballo verde para la poesía.

Página sin número de Noreste, 11, 1935. Revistas de la Edad de Plata.

Por otra parte, las ideas expresadas en «Sobre una poesía sin pureza», el texto sin firma que sirvió de pórtico a la serie, más un editorial de presentación o texto introductorio de la poesía reunida que un texto programático o manifiesto, hundían su raíz en la poética baudeleriana y estaban muy asentadas desde hacía tiempo en el pensamiento y la labor de las principales figuras de la lírica. Se planteaba allí una concepción abierta de la poesía acorde con la diversidad estética de las colaboraciones que llevaba en su interior: neorromanticismo, expresión de raíz surrealista, clasicismo, poesía comprometida. «Sin excluir deliberadamente nada, sin aceptar deliberadamente nada» podría haber sido su divisa. La idea fundamental del texto es la consideración de la poesía como producto y trasunto de la realidad inmediata, del mundo interior del individuo y de sus vivencias personales. Para Neruda, el autor de este texto sin firma, la observación profunda de los objetos en descanso debía llevar, no a la reducción eidética de la fenomenología, a la cosa en sí misma, a su desrealización, sino a tomar conciencia de lo inevitable de nuestro contacto con la realidad material y de la huella que este contacto deja en ella.

Recitario APE Quevedo 304. Lectura oral del manifiesto «Una poesía sin pureza» (1935).

Caballo verde para la poesía fue recibida de forma crítica tanto por los detractores del neorromanticismo, caso por ejemplo de Ramón Sijé, como por los más firmes partidarios del compromiso, que le reprocharon su esteticismo y falta de definición. Solo una revista tan poco comedida en sus objetivos y valoraciones como lo fue la barcelonesa Hoja Literaria emitió una crítica destemplada cuyo sentido y alcance deberían ser analizados y ponderados, sin embargo, teniendo en cuenta el carácter de la revista y la posición marginal de su heterogéneo grupo editor. Se escribió, además, sin conocer siquiera de primera mano el texto de Neruda, como parte de una descalificación generalizada de la lírica española de los últimos años extensiva a autores y publicaciones partidarias del purismo.  6 

Nada tuvo de escandaloso, ni en el tono ni en la expresión, el «Manifiesto» de la principal rival en la polémica, Nueva poesía, aunque así lo quisiera ver en su día Juan Cano Ballesta (1972, pp. 201-212). La revista sevillana fue una publicación de realización modesta y de diseño poco cuidado editada por Juan Ruiz Peña, Luis F. Pérez Infante —discípulos de Jorge Guillén en la universidad hispalense— y Francisco Infantes Florido. Iniciaron su proyecto de publicación en la primavera de 1935, por lo que no parece razonable plantear que fuese parte de una campaña concertada contra los partidarios de la poesía impura. El autor del «Manifiesto», Juan Ruiz Peña, llegó a afirmar incluso que el texto había sido malinterpretado. Lo debió de escribir ya con el número preparado y en imprenta, de ahí que el texto apareciese en un espacio inusual de la portada, habitualmente reservado para el sumario. Ese número inicial contiene, por cierto, una elogiosa reseña del número 11 de Noreste, entre cuyos colaboradores se hallaba, además, Juan Ruiz Peña. El manifiesto en cuestión expresaba un rechazo tajante del surrealismo, al que oponían lo acendrado, lo puro, lo preciso. La poética de Guillén, solo sugerida en el escrito, era una innegable referencia para ellos.

Recitario APE Quevedo 341. Lectura oral, por el autor de este artículo, del «Manifiesto de Nueva Poesía (1935).

La revista, no obstante, mantuvo una clara actitud de apertura y llegó a publicar incluso colaboraciones de carácter surrealista, como el relato «El suicidio de un jesuita» de José Antonio Muñoz Rojas en su número doble 2-3. Su posición se podía considerar coincidente con la de otros jóvenes de su generación, como Luis Rosales, nada beligerante entonces con el grupo congregado en torno a Neruda y las publicaciones de la pareja Altolaguirre-Méndez.

Es un hecho incuestionable, no obstante, que la publicación de «Sobre una poesía sin pureza» suscitó un debate público animado por la concatenación de escritos y declaraciones, rivalidades personales e intereses antagónicos que se prolongaría en el tiempo como otra manifestación más de un proceso de evolución y cambio propio de la dinámica del sistema literario que se había comenzado a gestar antes de la llegada de Neruda a España. Eso sí, su repercusión no habría sido la misma si no se hubiese producido en un momento clave tanto para la definitiva polarización de la intelectualidad española como para el posicionamiento de grupos y corrientes estéticas en nuestro sistema literario, y, sobre todo, con el trasfondo del enfrentamiento personal de Juan Ramón Jiménez y Neruda iniciado en la primavera de aquel año, cuando el primero se negó a figurar en la declaración pública firmada por casi toda la plana del 27 y algunos de los más destacados autores de la nueva generación de la República en desagravio a Neruda por la acusación de plagio vertida contra él por Vicente Huidobro.  7 

La ruptura de Juan Ramón Jiménez con el grupo del 27 venía de antes. A principios de 1934, mientras se preparaba la segunda edición de la Antología de Gerardo Diego, la publicación casi simultánea de la crítica de Bergamín a La voz a ti debida y la de la nueva edición de las Poesías completas de Antonio Machado en Índice Literario —sin firma en este caso, pero atribuible a Salinas como bien sabía Juan Ramón Jiménez— lo llevó a pensar en la existencia de una campaña concertada para revisar la historia de la reciente lírica española y retirarle su posición preeminente en ella como máximo representante de la reacción frente al modernismo y como creador del simbolismo moderno en nuestra literatura  8 . La consecuencia inmediata fue la retirada de su autorización para ser incluido en la segunda edición de la Antología que preparaba por aquellos días Gerardo Diego.

Algunas revistas poéticas juveniles salieron entonces en defensa de Juan Ramón mediante números de homenaje, caso de Literatura y Frente Literario. Fue en el número 3 (5 de mayo de 1934) de esta última donde Arturo Serrano Plaja publicó su particular «Homenaje a Juan Ramón», que incluyó algunas imágenes que al año siguiente aparecerían en el texto de Neruda. Desde el reconocimiento público del magisterio de Juan Ramón Jiménez, Serrano Plaja abogaba en aquel homenaje por la ruptura definitiva con la poética juanramoniana y con toda una época de la lírica española para dar paso a una poesía en que estuviesen latentes los valores humanos y la historia; una poesía que no podía emanar sólo de la sensibilidad poética, sino que estaba «en la calle, en la peor suciedad y en la mayor barbarie»; una poesía fruto del acercamiento a los humildes, a los trabajadores, «manchada, sucia, de sangre y miseria». Una primera plasmación de este esbozo de poética se halla en «Estos son los oficios», un extenso poema que se publicó entre los números 1 y 2 de Caballo verde para la poesía y que mantiene con el texto de Neruda una clara relación intertextual.

La primera reacción de Juan Ramón Jiménez a la publicación de Caballo verde para la poesía llegó el 17 de noviembre, cuando expresó su opinión en una de las series de aforismos que publicaba en El Sol bajo el título «Con la inmensa minoría». Aunque manifestó su rechazo a la propuesta de Neruda («El mar, lleno de detritus animales, vejetales y minerales, de detritus de dioses, y donde nos bañamos, sin embargo, en agua pura, es una excelente norma para lo demás en nuestra vida», leemos en uno de ellos), Juan Ramón Jiménez adoptó en esta primera réplica una posición equidistante entre ambas publicaciones que se puede entender como deseo de situarse en un plano superior más que al margen de la polémica:

Amigos y poetas del Delirio y la Precisión: un Caballo Verde puede galopar con precisión y un Diamante lucir con desvarío.

La réplica que puso el tono agrio a la polémica llegó tres meses después en una nueva colaboración de Juan Ramón Jiménez en El Sol y tras la publicación en el tercer número de la revista madrileña del texto de presentación «Conducta y poesía» —de nuevo sin firma—, donde Neruda enmarcaba la creación poética en un momento crítico y decisivo de la historia que estaba llevando al cuestionamiento de los fundamentos y la función de la labor creadora:

Cuando el tiempo nos va comiendo con su cotidiano decisivo relámpago, y las actitudes fundadas, las confianzas, la fe ciega se precipitan y la elevación del poeta tiende a caer como el más triste nácar escupido, nos preguntamos si ha llegado ya la hora de envilecernos.

Lejos de ofrecer una respuesta y de proponer una actitud coherente con el compromiso que los editores de la revista demandaban en otras declaraciones públicas de este momento, el editorial se adentraba luego en el territorio de la diatriba para censurar ciertas actitudes personales que los lectores avisados de la época, incluido el aludido, no dudaron en relacionar con Juan Ramón Jiménez:

La dolorida hora de mirar como [sic] se sostiene el hombre a puro diente, a puras uñas, a puros intereses. Y como [sic] entran en la casa de la poesía los dientes y las uñas y las ramas del feroz árbol del odio.

¿Es el poder de la edad o es, tal vez, la inercia que hace retroceder las frutas al borde mismo del corazón, o tal vez lo “artístico” se apodera del poeta y en vez del canto salobre que las profundas olas deben hacer saltar, vemos cada día al miserable ser humano defendiendo su miserable tesoro de persona preferida?

¡Ay, el tiempo avanza con ceniza, con aire y con agua! La piedra que han mordido el légamo y la angustia florece de pronto con estruendo de mar, y la pequeña rosa vuelve a su delicada tumba de corola. El tiempo lava y desenvuelve, ordena y continúa.

Y entonces, ¿qué queda de las pequeñas podredumbres, de las pequeñas conspiraciones del silencio, de los pequeños fríos sucios de la hostilidad? Nada, y en la casa de la poesía no permanece nada sino lo que fue escrito con sangre para ser escuchado por la sangre.

La réplica de Juan Ramón comenzó de la siguiente manera:  9 

Parecía ya innecesario insistir, pero hay que hacerlo. Cada hornada de amarillitos pollos poéticos y críticos viene piando la misma pipirigaña inconsecuente: ‘Poesía pura, sí, poesía impura, pí, pí’.

A esta colaboración siguió otra el 26 de abril con alusiones despectivas a Neruda. El poeta chileno, por su parte, en un artículo sobre el escultor Alberto publicado el 14 de mayo en el mismo periódico se refirió a Juan Ramón Jiménez como el «barbudo confitero poético», prueba del cariz que llegó a tomar con el tiempo esta polémica literaria. La relación entre ambos, no obstante, cambió con el tiempo, tras la tragedia de la guerra, como vemos en esta carta pública de Juan Ramón Jiménez:

Carta a Pablo Neruda, publicada en Repertorio Americano, 929, 17 de enero de 1942, p. 12.

Con su lado satírico y su virulencia verbal a la manera de nuestros clásicos, la polémica sobre la poesía impura quedó reducida entonces a una disputa puramente poética entre dos grandes de nuestra poesía que se admiraban y repelían al mismo tiempo, y que terminarían alcanzando, con quince años de diferencia, el reconocimiento universal de su obra. (Como es sabido, Juan Ramón Jiménez recibió el premio Nobel en 1956 y el poeta chileno, en 1971.)

 

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4. Reimpresión y digitalización de las revistas de la Edad de Plata

A pesar del interés que habían suscitado en el mismo momento de su publicación entre críticos y estudiosos de la literatura, las revistas literarias de la Edad de Plata, y especialmente las del periodo republicano, fueron hasta los años setenta un conjunto poco y mal conocido, disperso y fragmentado.  No nos debería resultar extraño. Tengamos en cuenta que la tirada de muchas de estas revistas no superó los 300 ejemplares por número y que la guerra trajo consigo la destrucción y pérdida irreparable de toda clase de documentos y publicaciones. En buena medida, además, los contadísimos originales conservados se mantuvieron largo tiempo en colecciones, archivos y bibliotecas particulares, lo que dificultó, si no hizo imposible, el acceso a ellos del investigador. Añadamos a todo esto la crudelísima represión de los vencidos y la implacable persecución política, que hizo aconsejable durante la Dictadura el ocultamiento o desaparición de publicaciones que pudieran comprometer al propietario o a escritores que se hallaban en activo aún. 10 

En 1972, con la publicación del facsímil de Hora de España, se puso en marcha la serie editorial Biblioteca del 36, que publicó, inicialmente en Vaduz (Liechtenstein), los de las más señaladas revistas del periodo y de los primeros momentos del exilio: Romance (México, 1940-41), Caballo verde para la poesía (Madrid, 1935-36), El aviso de escarmentados del año que acaba y Escarmiento de avisados para el que empieza de 1935, Madrid. Cuadernos de la Casa de la Cultura (Valencia/Barcelona, 1937-1938) y Leviatán (Madrid, 1934-36) en 1974; Cruz y Raya (Madrid, 1933-36), El Mono Azul (1936-39) y Litoral (Málaga, 1926-29) a lo largo de 1975; Los cuatro vientos (Madrid, 1933) al año siguiente; Octubre (Madrid, 1933-34), Carmen y Lola, Nueva Cultura (Valencia, 1935-37) y Héroe (Madrid, 1932-33) en 1977; Revista de Occidente (Madrid, 1923-36) y Alma Española (Madrid, 1903-04) en 1978; Poesía (Málaga/París, 1930-31) y De mar a mar (Buenos Aires, 1942-43) y Hermes (Bilbao, 1917-22) en 1979; La Gaceta Literaria (Madrid, 1927-32) en 1980; 1616 (Londres, 1934-35) y gaceta de arte (Santa Cruz de Tenerife, 1932-36) en 1981; España (Madrid, 1915-24), finalmente, en 1982 (Sobrino, 2012: 21 y ss.). Editores alemanes y españoles colaboraron en esta empresa colectiva de valor inestimable por lo que supuso para la recuperación de una parte de nuestro legado histórico que corría el riesgo cierto de pérdida irreparable. Téngase en cuenta que para reunir alguna de las series los editores tuvieron que recurrir tanto a colecciones de fondos públicos, a veces incompletas y deterioradas, como a ejemplares dispersos en diferentes archivos y bibliotecas personales, en donde algunos habían caído ya en el olvido y otros se mantenían aún ocultos.

La reimpresión de revistas facilitó la tarea de los investigadores y estimuló la realización de nuevos estudios y reimpresiones de otras revistas literarias, labor a la que contribuyeron desde los años ochenta las nuevas instituciones autonómicas. Posteriormente, la constitución de fundaciones, patronatos y centros de documentación creados para difundir y conservar el legado cultural de los escritores de la Edad de Plata facilitó desde finales del pasado siglo el trabajo de los investigadores. La organización y catalogación de los archivos y bibliotecas personales donados a estas entidades por los propios escritores o por sus herederos hizo posible el acceso a una preciosa documentación, de la que salieron numerosos epistolarios, y a nutridos fondos hemerográficos, en buena parte inexplorados hasta ese momento y que se dieron a conocer mediante nuevos facsímiles.  

La importancia de estas reproducciones es incuestionable. La posibilidad de ver, examinar, consultar, leer el original o una copia exacta de una revista literaria no es, desde luego, cuestión baladí, prurito de investigador o manía de coleccionista. Se debe tener en cuenta que, frente al libro impreso o electrónico, la revista literaria tiene como rasgo distintivo la significación e inmutabilidad de su soporte material. El libro es un soporte circunstancial del texto literario que puede variar radicalmente de una edición a otra en lo que respecta al papel, el tamaño de la página, la encuadernación o el diseño gráfico. En la revista literaria, en cambio, el soporte material es invariable, único en el tiempo, inseparable del componente lingüístico y, como éste, sujeto a las normas estéticas seguidas por los individuos y grupos que las editan. De hecho, las revistas se han incorporado recientemente como objeto estético a las colecciones de grandes museos, como es el caso del Centro de Arte Reina Sofía.

Dicho todo esto, se debe saber también que los numerosos facsímiles publicados a partir de los años setenta han tenido hasta el momento una difusión muy restringida, limitada casi exclusivamente al ámbito académico. Por lo general, la tirada fue reducida y, en algunos casos, el precio muy elevado, por lo que algunos facsímiles han llegado a convertirse incluso en objeto de coleccionista bien cotizado en el mercado de las ediciones antiguas. Desde el año 2008 asistimos a un importante salto cualitativo en la conservación y difusión de fondos hemerográficos mediante la publicación en Internet de ediciones digitalizadas. Además de facilitar enormemente el trabajo de los investigadores, la digitalización permite el acceso a estos fondos de cualquier lector interesado preservando al mismo tiempo los valiosos originales. Ese año se puso en marcha la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (BVPH), un proyecto institucional ambicioso resultado de la cooperación de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas con las comunidades autónomas, empresas periodísticas y otras instituciones de carácter académico, cultural y científico, como universidades, ateneos y fundaciones. Permite el acceso a colecciones de prensa únicas y de gran interés. Destacan en su catálogo tres revistas imprescindibles para conocer la actividad cultural, artística y literaria de las tres generaciones que tuvieron sus inicios en este periodo: la modernista Helios, La Pluma y Cruz y Raya.

Helios (Madrid, 1903-04) contó con la dirección de Juan Ramón Jiménez y con María Lejárraga, Ramón Pérez de Ayala y Gregorio Martínez Sierra, entre otros, en su grupo editor. Tuvo entre sus colaboradores habituales a las figuras clave del modernismo hispánico, como Rubén Darío, Unamuno, Azorín o los hermanos Machado.

La Pluma inició su publicación en Madrid en junio de 1920 y la cesó tres años después, poco antes del golpe militar de Primo de Rivera. Fueron sus directores Manuel Azaña y Cipriano Rivas Cherif. Colaboraron en ella regularmente las figuras más destacadas del panorama cultural y literario del momento: Enrique Díez-Canedo, Ortega y Gasset, José Moreno Villa, Alfonso Reyes, Pedro Salinas, etc.

Portada del número 1 de La Pluma. BVPH (Ministerio de Cultura y Deporte) .

La revista Cruz y Raya (Madrid, 1933-36) congregó en torno a la figura de su director, José Bergamín, a un grupo de escritores e intelectuales que compartían un profundo sentimiento religioso y una actitud de apertura al mundo moderno y sus manifestaciones, tanto en el terreno del arte como en el de las ideas. Dio acogida, junto a las figuras ya reconocidas del 27, a escritores jóvenes que comenzaban a destacar en aquellos momentos: Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero, Miguel Hernández o José Antonio Muñoz Rojas.

La incorporación de fondos procedentes de archivos regionales y locales permite ofrecer en el catálogo de la BVPH acceso a copia digital de otras de revistas de gran interés que tuvieron en su momento una difusión menor que las anteriores y restringida por lo común a su ámbito geográfico de producción. Destaca, entre ellas, la murciana Verso y Prosa (1927-28), una de las revistas vinculadas al grupo poético del 27. Encontramos también copia de las oriolanas Actualidad (1928-31), Renacer (1929-1931), Voluntad (1930), Destellos (1930- 31), en las que se hallan las primeras publicaciones de Ramón Sijé, Miguel Hernández, Jesús Poveda y Carlos Fenoll; la segoviana Manantial (1928-29), codirigida por Marcelino Álvarez Cerón y Julián María Otero, en cuyas páginas se encuentra la firma de notables de nuestras letras como Antonio Machado y María Zambrano; la albaceteña Ágora (1934-36), la cacereña Cristal (1935-36) o la cordobesa Ardor (1936).

Imagen parcial de la página 1 del primer número de Verso y Prosa. BVPH (Ministerio de Cultura y Deporte).

La Hemeroteca Digital (HD) de la Biblioteca Nacional de España es el repositorio con la colección más extensa de revistas culturales y literarias de la Edad de Plata. Además de proporcionar acceso a los ejemplares disponibles de cada serie, ofrece un acercamiento inicial a la revista con información relativa a los números publicados, fechas, editores, presupuestos estéticos e ideológicos que guiaron su labor, colaboradores habituales, contexto de la publicación, descripción del soporte material, etc. En su catálogo se encuentran las revistas que fueron medio de expresión de los escritores que comenzaron su actividad en torno al cambio de siglo, como Juventud (1901-02), Alma Española (1903-1904), Renacimiento (1907) o Prometeo (1908-12). Juventud fue revista de espíritu europeísta y cauce de la inquietud creativa de los jóvenes del 98 y modernistas. Alma Española, continuadora del espíritu regeneracionista de la anterior, congregó de nuevo a los escritores de la nueva generación, que contaron con el padrinazgo de Galdós desde la portada de su primer número.

Ficha con la portada del primer número de la revista Alma Española con el artículo de Galdós «Soñemos, alma, soñemos» y ficha catalográfica con acceso a ejemplares y calendario. Hemeroteca Digital (BNE).

Renacimiento fue una de las principales publicaciones periódicas del modernismo español. Fue una de las iniciativas empresariales de carácter cultural del matrimonio Martínez Sierra-Lejárraga. Contaron con la colaboración de todas las firmas destacables en los inicios del siglo: Rubén Darío, Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Joan Maragall, Azorín, Pardo Bazán o Unamuno. La revista cesó su publicación a finales de 1907 y el grupo editor se integró en La Lectura. Revista de Ciencias y Artes, una publicación de más altas miras intelectuales, siempre desde un enfoque liberal, asociada a las colecciones editoriales Clásicos Castellanos y Cuadernos Literarios. La revista social y literaria Prometeo, dirigida por Javier Gómez de la Serna, fue la tribuna de presentación ante la sociedad literaria de su hijo Ramón. Las páginas de su número 5 (mayo de 1909), rindieron homenaje a Larra con motivo del centenario de su nacimiento. Es conocida hoy también por haber llevado en su número 20 (agosto de 1910) la «Proclama futurista a los españoles», de F. T. Marinetti.

Portada del número 20 de Prometeo con la presentación de la «Proclama futurista» de Marinetti firmada por Tristán, seudónimo de Ramón Gómez de la Serna. Hemeroteca Digital (BNE) .

 

Recitario APE Quevedo 324. Lectura oral por el autor de este artículo de la «Proclama futurista» (1910).

 

Otro grupo de revistas disponibles en la HD que nos puede interesar especialmente es el de las relacionadas con el ciclo ultraísta, desde las pioneras Cervantes (Madrid, 1916-20) y Grecia (Sevilla, 1918-20), que nacieron vinculadas a un modernismo ya en retirada, hasta la tardía Horizonte (1922-23), en cuyas páginas se aprecia el viraje de la joven literatura española hacia el periodo protagonizado por el grupo del 27.

Cervantes llevó por subtítulo Revista mensual ibero-americana, que da cuenta de la importancia que tuvo en sus páginas la literatura del otro lado del Atlántico. No en vano la codirigieron en sus inicios Francisco Villaespesa, el mejicano Luis Gonzaga y el argentino José Ingenieros. En enero de 1919, la sección literaria de la revista quedó bajo la dirección de Rafael Cansinos-Assens, reprodujo en sus páginas el manifiesto «Ultra» y se incorporaron como colaboradores habituales de la revista los jóvenes fundadores del ultraísmo hispano: Guillermo de Torre, Pedro Garfias, Xavier Bóveda, Adriano del Valle, Gerardo Diego, Eugenio Montes, Juan Larrea, entre otros. La revista sevillana Grecia se anticipó ligeramente a este paso desde su modernismo inicial, pues fue en el número correspondiente a diciembre de 1918 en el que Cansinos-Assens publicó «Poemas del ultra», dando inicio a la colaboración regular de los jóvenes ultraístas en sus páginas. Junto a las dos pioneras, encontramos en el catálogo de la HD el número único de Reflector (diciembre de 1920), la colección completa de la revista más representativa del grupo, Vltra (1921-22), que apareció con un formato y una estética visual acordes con lo predicado por el grupo, y la ya mencionada Horizonte, aunque solo los números 2 y 3 de la serie.

Portada del primer número de Vltra, con ilustración de Norah Borges. Hemeroteca Digital (BNE).

 

Recitario APE Quevedo 325. Lectura oral, por el autor de este artículo, del manifiesto ultraísta «Anatomía de mi 'Vltra'» (1921).

 

Menor presencia relativa tienen en este catálogo las revistas del grupo del 27 y afines. Tenemos acceso a las dirigidas al inicio de las años 20 por Juan Ramón Jiménez y que fueron fundamentales para su formación como grupo cohesionado, Índice (1921-22) y el número único de (1925); las revistas dirigidas por Gerardo Diego coincidiendo con la conmemoración del centenario gongorino, Carmen (Gijón, 1927-28) y su compañera y amiga Lola (Sigüenza, 1927-28); la singular y extraordinaria Favorables París Poema (1926), dirigida por Juan Larrea y César Vallejo en la capital francesa; la primera época de la sevillana Mediodía (1926-29); Los Cuatro Vientos (Madrid, 1933) y Caballo verde para la poesía (Madrid, 1935-36), revistas ambas del periodo de madurez del 27, aunque de muy diferente significación.

Portada del primer número de Lola. Hemeroteca Digital (BNE).

Mención aparte merece La Gaceta Literaria (1927-1932), el gran periódico de las letras hispanas dirigido por Ernesto Giménez Caballero, cuya importancia en el panorama cultural y literario de nuestro país se redujo notablemente después del posicionamiento político de su director a favor del fascismo italiano, «Carta a un compañero de la Joven España», publicada en el número del 15 febrero de 1929.

En lo que respecta a las revistas de grupos literarios locales del periodo republicano, el catálogo de la HD es parco. Solo hallamos la primera época de la gaditana Isla (1932-36), la revista oriolana El Gallo Crisis (1934-35), tocada por el temperamento y el estilo paradójico y polémico de su director, Ramón Sijé, y la atrevida revista vitoriana 5, soplo de modernidad en el anquilosado ambiente cultural de la capital alavesa, que contiene como rarezas el provocador y curioso «I manifiesto del cinquismo», firmado por el Divino San Vitor, y la traducción al euskera del poema de Rafael Alberti «Un fantasma recorre Europa», ejemplo de su poesía revolucionaria.

Portada del primer número de El Gallo Crisis. Hemeroteca Digital (BNE).

Fuera del ámbito estrictamente literario, el catálogo de la HD contiene también otras cabeceras de interés. Nos referimos, sobre todo, a las revistas que dieron voz en la esfera pública a grupos intelectuales, culturales e ideológicos, como el semanario España (Madrid, 1915-24), dirigido sucesivamente por Ortega y Gasset, Luis Araquistáin y Manuel Azaña, que congregó en sus páginas a la intelectualidad contraria al régimen de la Restauración; la introductora en nuestras letras de la literatura de avanzada, Post-guerra, (Madrid, 1927-28); o las dedicadas a otras manifestaciones culturales y artísticas, caso de AC. Documentos de actividad contemporánea (Barcelona, 1931-35), órgano del Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura (GATEPAC) y ejemplo del moderno diseño gráfico que se estaba extendiendo entonces por Europa.

Portada del primer número de AC. Documentos de actividad contemporánea. Hemeroteca Digital (BNE).

Otras eran Arte (1932-33), la revista de la Sociedad de Artistas Ibéricos, impulsora del arte moderno en nuestro país desde su fundación en 1925; o Nuestro cinema (Barcelona-Madrid, 1932-35) , publicación defensora de un cine de arte, social y comprometido. Debemos referir también como parte de este catálogo las dos principales revistas culturales publicadas durante la guerra: El Mono Azul (Madrid-Valencia, 1936-39), el órgano de expresión de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, incompleta en el catálogo de la HD, y Hora de España (Valencia, 1937-38), la revista cultural de los intelectuales, artistas y escritores republicanos.

Portada del primer número de El Mono Azul. Hemeroteca Digital (BNE).

 

Recitario APE Quevedo 326. Lectura oral, por el autor de este artículo, de la «Declaración del gran Juan Ramón Jiménez».

 

Revistas de la Edad de Plata (REP) ofrece el acceso a copia digitalizada de treinta y dos revistas literarias y culturales publicadas entre 1917 y 1944: Un enemic del poble (Barcelona, 1917-19), publicada por Joan Salvat-Papasseit con el subtítulo fulla de subversió espiritual; la también barcelonesa Prisma (1922), revista internacional de poesía; las revistas del ultraísmo Vltra, Horizonte y Ronsel (Lugo, 1924); las juanramonianas Índice y ; revistas de la etapa inicial del 27 y grupos afines, como Ambos (Málaga, 1923), Favorables París Poema (París, 1926), la malagueña Litoral (1926-1929), de la que se ofrece también su tercera época en el exilio mexicano (1944), la primera etapa de la sevillana Mediodía (1926-1929), Verso y Prosa (Murcia, 1927-1928), Carmen y Lola, Papel de Aleluyas (Huelva, 1927-1928), la granadina Gallo (1928), la vallisoletana Meseta (1928) y, junto a todas ellas, La Gaceta Literaria; del periodo republicano, la revista de Altolaguirrre Poesía (Málaga-París, 1930-1931), ddooss (Valladolid, 1931), de la que se ofrecen sólo los dos primeros números, Héroe (Madrid, 1932-1933), Noreste (Zaragoza, 1932-1936), Cruz y Raya, Los Cuatro Vientos, Octubre (Madrid, 1933-34), revista de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios dirigida por Alberti y María Teresa León, la revista poética bilingüe 1.616. English and Spanish Poetry (Londres, 1934-1935), editada por la pareja Altolaguirre-Méndez, Hojas de poesía (Sevilla, 1935) y Caballo verde para la poesía.

Cubierta del número III de 1616. Revistas de la Edad de Plata .

Completan el índice de publicaciones reunidas en este repositorio otras revistas que se salen del marco estrictamente literario como Residencia, la revista que inició su publicación en 1926 en la Residencia de Estudiantes, y Arte y Música (Valencia, 1938), publicada en plena guerra por el Consejo General de la Música a cargo de Josep Renau. Aunque de manejo poco intuitivo, Revistas de la Edad de Plata dispone de un visualizador de publicaciones, con índice de revistas, autores y artículos, y un navegador visual que permite establecer relaciones entre autores, protagonistas de la época, tertulias, movimientos artísticos y literarios, obras literarias, artículos, revistas, películas, además de ofrecer enlaces a páginas web para quienes quieran ampliar información.

Interfaz del buscador en Revistas de la Edad de Plata.

Además tiene un Publicador con índices de títulos y sus números, donde se puede visualizar y navegar por los originales en facsímil y por sus textos transcritos. Aquí es donde conducen los enlaces a 'artículo completo' que aparecen como resultados en el buscador mencionado más arriba.

Publicador mostrando la cubierta del número 1 de la revista Residencia (1926) en Revistas de la Edad de Plata.

Otras instituciones autonómicas y académicas contribuyen también a este proceso de digitalización de sus fondos hemerográficos. En Galicia, el Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades, que tiene entre sus proyectos el denominado «Recuperación de textos literarios e xornalísticos galegos», ha digitalizado el facsímil de Yunque (Lugo, 1931-1932), Cristal (Pontevedra, 1932-33), y Resol (Santiago, 1932-36). La Fundación Sancho el Sabio, creada en 1955 con el objetivo de recopilar, ordenar, conservar y difundir la cultura vasca, ha digitalizado en el marco de su proyecto Memoria Digital Vasca la revista navarra Atalaya (Lesaka, 1934-1935) y la vitoriana 5 (1934), de la que hablamos anteriormente. La Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha tiene en la red la revista albaceteña Altozano (1935-1936). La Biblioteca Digital Memoria de Madrid ofrece copia de los cuatro primeros números de la curiosa revista escurialense Papel de Vasar, impresa sobre papel de ese tipo.

Portada del primer número de Papel de Vasar. Biblioteca Digital Memoria de Madrid.

En el ámbito catalán, el Arxiu de Revistes Catalanes Antigues (ARCA) tiene en su catálogo las principales publicaciones del periodo: el referente del modernismo Quatre gats (Barcelona, 1899), revistas introductoras de las vanguardias europeas como Un enemic del poble, Arc-Voltaic (Barcelona, 1918) dirigida también por Joan Salvat-Papasseit, o las coetáneas del 27 L’Amic de les arts (Sitges, 1926-29) y Helix (Vilafranca del Penedés, 1929-30).

Portada de Arc-Voltaic. Arxiu de Revistes Catalanes Antigues (BNC).

El proceso de digitalización de fondos hemerográficos desarrollado en España hasta este momento adolece, no obstante, de falta de coordinación. Cada institución digitaliza y publica sus propios fondos y esto tiene como consecuencia la dispersión del conjunto en Internet y la publicación incluso de series y conjuntos fragmentarios. Un catálogo exhaustivo de las revistas literarias publicadas a lo largo del tiempo, elaborado a partir de la descripción de originales de series completas y con enlaces a los servidores web que contienen copias digitalizadas de cada una de ellas, sería el instrumento perfecto para la búsqueda y el complemento imprescindible de las bases de datos.

 

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5. Las revistas literarias en las aulas: propuesta para el diseño de una situación de aprendizaje

La difusión en Internet de estas ediciones digitalizadas permite introducir y utilizar fácilmente en clase las revistas literarias de la época, un recurso educativo potencialmente útil y motivador cuando las actividades de enseñanza-aprendizaje se dirigen hacia dos grandes objetivos de nuestra materia: la interpretación y valoración de las obras literarias en su contexto histórico y cultural; y la inmersión del alumno en el sistema literario como un participante activo capaz de desempeñar diferentes papeles (receptor, creador, intérprete, mediador…), lo que exige el conocimiento de las convenciones, condiciones y reglas que rigen este ámbito de actuación social.

La atractiva y significativa visualidad de buena parte de las revistas publicadas en los años veinte y treinta del pasado siglo (tengamos en cuenta al respecto el interés de muchos jóvenes por el diseño gráfico y la pura tipografía) hace de ellas el complemento ideal para exposiciones y presentaciones de marcos contextuales y referenciales de las obras literarias. Atendiendo a su contenido, pueden ser muy útiles también para actividades relacionadas con la identificación y caracterización de los géneros hemerográficos (el manifiesto, el editorial, la crítica, la reseña…) y la realización posterior de prácticas de escritura, tomando para ello artículos publicados en sus páginas como referente y modelo. Un ejemplo podría ser esta actividad sobre Qué es y cómo es una reseña literaria: indicaciones para redactar la reseña de un libro y su correspondiente rúbrica.

En Mediateca de EducaMadrid.

Ascendiendo un peldaño en el nivel de complejidad, las revistas literarias se pueden emplear como fuente primaria para pequeños trabajos de investigación documental sobre autores y títulos que susciten el interés del alumnado por su relación con la historia local o regional. Un ejemplo de esto —se podrían indicar muchos otros— es el escritor zaragozano Tomás Seral, de vida y obra interesantes, aunque muy poco conocido en la actualidad. Fue director de la revista Noreste y mantuvo relación con las principales figuras de la cultura, el arte y la literatura de aquellos años.  11 

Se puede emprender también con nuestro alumnado un trabajo más complejo y prolongado en el tiempo (se requeriría para ello al menos un trimestre) en el marco de una programación interdisciplinar dirigida a la preparación como producto final de una exposición sobre las manifestaciones culturales y artísticas de la Edad de Plata en su contexto histórico, en la que las revistas culturales y literarias deberían tener, por supuesto, un lugar destacado. Desde nuestra materia, se aportaría una selección de las revistas más características y relevantes del periodo con reproducciones impresas de portadas y páginas de interés acompañadas de sus correspondientes cartelas contextuales y descriptivas. Con las herramientas digitales adecuadas para la edición de audio y vídeo, se podría también realizar un cortometraje documental sobre ellas o un reportaje radiofónico emulando a los pioneros de la radiodifusión en España. Tengamos en cuenta que la primera emisora de nuestro país, Radio Ibérica, inició sus emisiones a mediados de 1924 y que, por tanto, la radiodifusión española celebrará su primer centenario a la finalización del próximo curso.

No se debe desdeñar la posibilidad de acometer incluso un proyecto más creativo —en consideración estrictamente literaria—, como la creación de una revista apócrifa publicada imaginariamente en los años veinte o treinta atendiendo a todas las convenciones literarias y hemerográficas de la época: título de la revista, tipografía y diseño, orientación editorial y estética, etc. Sería la tarea final de nuestra materia en el marco de la programación interdisciplinar referida y tendría en parte un carácter recopilatorio, pues se integraría en ella el resultado de actividades y tareas intermedias realizadas a lo largo del periodo y recogidas previamente en el portafolio digital del alumnado como evidencias de su aprendizaje: creación literaria, reseña de obras, selección de textos e imágenes conforme a determinados criterios, etc.

La situación de aprendizaje necesaria para abordar el proyecto y realizar la tarea final que se propone se generará a partir de la creación en el aula de grupos heterogéneos en cuanto a intereses y aptitudes para abordar un trabajo de carácter cooperativo, integrados por cuatro o cinco personas que se imaginen a sí mismas como miembros de un grupo cultural de aquella época dispuesto a fundar una revista literaria en la que la poesía será el género dominante, pero con la posibilidad de ofrecer espacio también a la narrativa, el ensayo, las artes plásticas, la música o la escena teatral. Es una situación de aprendizaje pensada inicialmente para alumnado de 2.º de Bachillerato, pero con las oportunas adaptaciones se podría desarrollar también con alumnado de 4.º de ESO o de la asignatura Literatura universal.

Tengamos en cuenta que las revistas literarias, especialmente las dedicadas por completo o preferentemente a la poesía, fueron durante los años veinte y treinta del pasado siglo el producto cultural predilecto de los jóvenes escritores para iniciar su actividad y darse a conocer en el mundo literario. Para la prensa cultural y la crítica de la época eran —así las nombraban en conjunto— revistas poéticas juveniles. Creadas por individuos o grupos literarios sin respaldo empresarial o institucional, la mayoría de estas revistas se distribuyó entre un público restringido que participaba en otros grupos literarios locales articulados en torno a otras revistas y publicaciones. Estas relaciones de colaboración e intercambio generaron una red informal de distribución de revistas y obras publicadas en las colecciones editoriales asociadas. La revista cumplía la función de promocionar estas obras publicando originales del autor y la reseña elogiosa del libro. Situada al margen de la actividad empresarial y comercial de editoriales y distribuidoras, esta red informal hizo posible que la obra de jóvenes autores se publicara y difundiera entre el público a que realmente iba destinada.

Se aduce con frecuencia el desinterés y hasta cierta aversión de los jóvenes por la poesía como razón para reducir su tratamiento en clase a lo indispensable, a lo histórico, a lo más superficial; pero esa razón queda en evidencia ante la asombrosa popularidad alcanzada entre los jóvenes por Elvira Sastre, Luna Miguel, Miguel Gane o Marwan, entre otros, capaces de llenar con recitales de poesía auditorios solo al alcance de grupos musicales y artistas de éxito, o de vender una cantidad de ejemplares de sus libros a la que solo habían podido aspirar hasta hace unos años algunas —pocas— novelas bendecidas por el éxito. Internet, Youtube, las redes sociales, especialmente Instagram, han favorecido su difusión y la conquista de nuevos territorios para un género que ha estado —y así sigue para muchos— casi sacralizado, concebido como patrimonio exclusivo de una minoría muy orgullosa de su condición. Cualquier mirada indagadora y limpia de prejuicios al universo literario termina por descubrir que juventud y poesía siempre han marchado juntas por los caminos de la historia, que no ha habido generación que no haya tenido el género, en alguna de sus muy diversas manifestaciones, como uno de sus medios de expresión más genuinos. Y así fue en la Edad de Plata, y muy especialmente en los años veinte y treinta. Será necesario, no obstante, tender puentes para que nuestro alumnado pueda imaginarse cien años atrás como parte de aquellas generaciones de jóvenes que por primera vez en la historia exigieron su puesto en el espacio público y protagonizaron la radical renovación de los lenguajes artísticos impulsada por las vanguardias. Las actividades iniciales del proyecto interdisciplinar relacionadas con la contextualización de la época deberían incidir en ello y tener como propósito principal que el alumnado descubra afinidades con los jóvenes de aquellos años. Como decíamos al inicio de este apartado, el diseño gráfico de muchas de las revistas junto al espíritu innovador, y hasta irreverente, de muchos de los grupos culturales juveniles de aquellos años nos lo ponen fácil.

La situación de aprendizaje, que exige abordar el tratamiento de contenidos correspondientes a tres de los cuatro bloques en que se organizan los saberes básicos de la materia (comunicación, educación literaria, reflexión sobre la lengua), contribuirá al desarrollo del conjunto de las competencias específicas de la materia y de la mayor parte de las competencias clave de nuestro actual currículo 12 . La tarea final consistirá en la creación en soporte digital del primer número de una revista literaria apócrifa, lo que no excluye, por supuesto, la posibilidad de imprimir posteriormente algunos ejemplares para la clase. Las actividades iniciales e intermedias que el grupo de trabajo deberá realizar para ello son:

1. Proponer un título acorde con el de las revistas que han tenido ocasión de conocer y manejar previamente en clase. Se debe considerar al respecto que el título identifica a la revista como entidad y es un elemento muy representativo, el más cuidado por los editores, su imagen. Como componente gráfico y lingüístico, debería sintetizar sus valores estéticos o su posición en el conjunto de las revistas de la época. En los años veinte y treinta del pasado siglo, con Revista de Occidente como faro intelectual, fue común que las revistas literarias llevasen como título una referencia geográfica, como Mediodía, Litoral, Meseta, Meridiano, Sudeste, Noreste, Isla; otras eligieron, en cambio, insinuar o señalar con el título su línea editorial, su orientación estética o posición ideológica, caso de Héroe, 1616, Caballo verde para la poesía, Nueva poesía, Octubre, El tiempo presente, Yunque, Tensor.

2. Determinar la fecha de publicación, la identidad gráfica (diseño, tipografía, etc. ) en función del título y tomando como referente para ello alguna de las revistas conocidas, una línea editorial (qué contenidos va a publicar, qué secciones tendrá, etc.) y una orientación estética acorde con alguna de las corrientes operativas en el momento elegido para la publicación, aunque hay que tener en cuenta que muchas revistas optaron por no definirse y mantener un espíritu abierto. Algunas dejaron reflejo de ello en su título, como Los cuatro vientos (Madrid, 1933), la revista de madurez del grupo del 27.

3. Redactar un editorial de presentación de la revista tomando como modelo los publicados en las revistas manejadas en clase. Este editorial se podría presentar en clase junto al título y al esbozo del diseño gráfico de la revista, lo que podría ser aprovechado como actividad de coevaluación.

4. Concretar la relación de editores y colaboradores del número, entre los que debería haber escritores y escritoras conocidos por los libros de texto y alguno/a del ámbito local o regional, que podría ser imaginario. En este último caso, la colaboración que se incluya debería ir acompañada de una breve nota biobibliográfica lo suficientemente verosímil como para que su condición ficticia resulte inadvertida en un primer momento.

5. Elaborar el sumario del número con textos de los colaboradores elegidos, cuya selección ha de ser coherente con la fecha de publicación de la revista, y originales de diferente género creados por el grupo en actividades y tareas intermedias del trabajo desarrollado en el marco del proyecto interdisciplinar (reseñas, comentarios, creación propia, etc.) o de esta situación de aprendizaje (editorial de presentación, nota biobibliográfica y creación del autor imaginario, etc.).

6. Editar la revista en formato pdf y presentarla en clase.

Es necesario incorporar a este conjunto de actividades momentos para la autoevaluación y la coevaluación del alumnado, y contar con rúbricas tanto para ello como para la evaluación de la tarea final, sin olvidar el portafolio preparado por el alumno a lo largo del periodo. Tengamos en cuenta, por último, que la evaluación debe contemplar todos los aspectos del proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollado, lo que incluye la práctica docente, la propia evaluación y la programación en sí de la situación de aprendizaje.

 

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6. Referencias

6.1. Notas

 1 «La generación española de 1898, en las revistas del tiempo», Nosotros, Buenos Aires, año VI, octubre 1941, nº 47, 2ª época, pp. 1-38. El artículo se publicó revisado y ligeramente ampliado con el título «El 98 y el modernismo en sus revistas. Elogio de las revistas» como capítulo del volumen Del 98 al Barroco (Gredos, Madrid, 1969), pp. 12-70. La cita se halla en p. 18 de esta segunda referencia bibliográfica.
 2 En los inicios del siglo XXI, son bien conocidos los vínculos existentes entre la noción de sistema de Niklas Luhmann, la Teoría de los Polisistemas iniciada por Even-Zohar, la Semiótica de la Cultura de Lotman, los estudios sobre el campo literario de Bourdieu y la Teoría Empírica de la Literatura de S. J. Schmidt (Iglesias Santos, 1999: 9-10). Utilizamos para explicar sucintamente la complejidad del sistema literario términos y conceptos tomados de varias de estas teorías sistémicas con el propósito de ofrecer un modelo claro, no limitado y libre de contradicciones.
 3 La singularidad de la revista literaria como medio de comunicación demanda del investigador un tratamiento diferenciado y una metodología propia. No es este el espacio adecuado para ello ahora. Remito a quien esté interesado en ello a dos trabajos de Rafael Osuna, Tiempo, materia y texto. Una reflexión sobre la revista literaria (Kassel: Edition Reichenberger, 1998) y Las revistas literarias. Un estudio introductorio (Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2004), y al artículo de Sobrino (2014), Las revistas literarias: una aproximación sistémica, Signa, 23 (2014), pp. 827-841.
 4 La primera edición del trabajo de Mainer data de 1975.
 5 He tratado esto anteriormente en la tesis doctoral ya referida (Sobrino Vegas, 2012, pp. 869-871 y 1044-1051).
 6 Hoja Literaria (Barcelona, octubre de 1935-febrero de 1936) fue una revista de espíritu polémico con ínfulas de gran periódico literario fundada al mismo tiempo que Caballo verde para la poesía y Nueva poesía por un grupo heterogéneo de jóvenes escritores, entre quienes se encontraban el poeta Enrique de Juan y José Ferrater Mora. Su reseña de la revista madrileña, «El Caballo verde para la Poesía» (Hoja Literaria, 3, diciembre de 1935, p. 3), se publicó en un número presidido por el manifiesto-editorial «Contra veinte años de literatura y arte» en el que los editores declaraban que había llegado «la hora de abofetear públicamente y sin contemplaciones a todo lo nuevo» para acabar con una época de «imbecilidad» en la que el mundo se había empobrecido espiritualmente. «Lo nuevo, desde el futurismo al surrealismo, debe ser sometido a un auto de fe artístico y literario», proclamaban. La crítica a Caballo verde para la poesía, según confesión del autor de la reseña, se escribió a partir de las referencias incluidas en el «Manifiesto» de Nueva Poesía, pues no había llegado a ver ningún ejemplar de la revista madrileña.
 7 Esta declaración pública en reconocimiento y desagravio a Pablo Neruda se incluyó en Tres cantos materiales. Homenaje de los poetas españoles (Plutarco, 1935).
 8 Bergamín escribió en su artículo que la nueva poesía española había surgido al romper con el esteticismo poético de Juan Ramón Jiménez, que solo conducía a la agonía crepuscular y a la asfixia de la verdadera poesía («Poesía de Verdad», Luz, 30 de enero de 1934, p. 10). Salinas, por su parte, situó el inicio de la superación del modernismo hispanoamericano en la obra de Unamuno y Antonio Machado («La poesía de Antonio Machado”, Índice Literario, año II, número IX (noviembre de 1933), pp. 233-237).
 9 «Con la inmensa minoría», El Sol, 23 de febrero de 1936.
 10  No faltan casos que lo confirmen. Hubo que esperar a los años de la Transición para conocer el tercer número de la revista ddooss, de marzo de 1931, que incluyó un pliego de homenaje a la República con poemas de Francisco Pino y José María Luelmo. El facsímil de El Gallo Crisis (Orihuela, 1934-35), dirigida por Ramón Sijé y con colaboración regular de Miguel Hernández, se publicó en 1973 y se reeditó posteriormente sin una nota crítica del director contra la Falange y el fascismo español, mutilación que se ha mantenido hasta la publicación de la edición digitalizada del original en la Hemeroteca Digital de la BNE.
 11 Tomás Seral y Casas nació en Zaragoza en 1909. Colaboró desde muy joven en revistas y periódicos de la localidad. En 1929 fue nombrado redactor jefe de la revista de carácter cultural y político Cierzo, que se autoconsideraba «periódico de la juventud izquierdista de Zaragoza». Fue uno de los impulsores en 1930 del primer cineclub de la ciudad. Al año siguiente publicó su primer libro de poemas, Mascando goma de estrellas, con el descriptivo subtítulo de «poemas bobos». En el otoño de 1932 se puso al frente de la revista literaria Noreste, que se publicó trimestralmente hasta el inicio de la guerra. Fue editor y promotor cultural, librero y galerista en la Zaragoza de la República, actividades que continuó en el Madrid de la posguerra e incluso, entre 1955 y 1962, en París. Conoció y mantuvo relación con las principales figuras de la cultura, la literatura y el arte del periodo republicano, de la posguerra y el exilio. Murió en Madrid en 1975.
 12 Nos referimos al currículo establecido por el Real Decreto 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato. Mediante la situación de aprendizaje que se propone se podrán abordar el desarrollo de las siguientes competencias clave: competencia digital (descriptores operativos CD 1, 2 y 3), competencia en comunicación lingüística (CCL 1, 2, 3 y 4), competencia ciudadana (CC 1), competencia emprendedora (CE 2 y 3), competencia en conciencia y expresión culturales (CCEC 1, 2, 3.1, 4.2), competencia personal, social y de aprender a aprender (CPSAA 3.1, 3.2).

6.2. Bibliografía

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6.3. Créditos del artículo, versión y licencia

SOBRINO, Ángel Luis (2023). «Las revistas literarias de la Edad de Plata: recursos digitales para el aula. Propuesta para el diseño de una situación de aprendizaje». Letra 15. Revista digital de la Asociación de Profesores de Español «Francisco de Quevedo». Año X. N.º 13. ISSN 2341-1643
URI: http://www.letra15.es/L15-13/L15-13-12-Angel.Luis.Sobrino-Las.revistas.literarias.de.la.Edad.de.Plata.recursos.digitales.para.el.aula.html

Recibido: 6 de mayo de 2023.

Aceptado: 10 de mayo de 2023.

 

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